El problema
Sin control de acceso todo el mundo puede cerrar una recepción, borrar una prenda del catálogo o reimprimir etiquetas. Y cuando algo sale mal no hay forma de saber quién fue.
Cómo funciona
- Login con usuario y contraseña, sesión en cookie HttpOnly que el navegador no puede leer.
- Tres perfiles —operador, supervisor y administrador— con permisos distintos por módulo.
- Cada lectura, cierre y edición queda firmada con el operador que la hizo.
- Los handheld no usan la sesión del operador: llevan su propia llave de equipo, revocable desde el portal.
En detalle
La plataforma separa deliberadamente dos mecanismos de autenticación. Las personas entran con sesión de navegador; los lectores de mano se enrolan una sola vez y reciben una llave propia que viaja en la cabecera de cada lote de lecturas. Si un equipo se pierde, se bloquea ese equipo sin tocar las cuentas de nadie.
Al resetear la contraseña de un usuario se revocan todas sus sesiones activas. No basta con cambiar la clave si la sesión vieja sigue viva en otro navegador.
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